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Políticos mediocres, grandes actores

Políticos mediocres, grandes actores
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A menudo escuchamos decir que los políticos argentinos mienten. Es habitual escuchar declaraciones que el actual presidente Alberto Fernández, realizaba hace algunos años, desde una perspectiva abiertamente opositora, cuestionado duramente la política de su ahora aliada y vice presidenta Cristina Fernández. Los medios de comunicación no oficialistas, con cierta picardía, permanentemente emiten registros sonoros o visuales que evidencian la facilidad con que nuestros gobernantes modifican sus posicionamientos. Así, Mauricio Macri prometía durante la campaña que lo llevó a la presidencia de la nación “pobreza cero”. Sin embargo, no solo no cumplió su ambiciosa promesa, sino que la pobreza aumentó hasta un 35.5. Años atrás en 2015, Aníbal Fernández, en su rol de Jefe de Gabinete, afirmaba que en Argentina había menos pobreza que en Alemania. Guillermo Moreno, el iracundo Secretario de Comercio Interior del Kirchnerismo, afirmaba en el año 2013, que de acuerdo con los datos del “intervenido Indec” en nuestro país se podía comer con seis pesos por día. Estos comentarios rimbombantes y disparatados que contradicen de manera flagrante la realidad argentina y mundial, suelen asombrar y hacen que nos preguntemos como es que estos sujetos pueden mentir de manera tan descarada. Sin embargo, podríamos afirmar que estos políticos no mienten, porque en realidad no están ocupados planificando estrategias económicas, o proyectando políticas públicas, están, ni más ni menos que actuando, representando distintos papeles en una película u obra de teatro. Son mejores comediantes que administradores o gestores de la cosa pública. El “Alberto” enfrentado a “Cristina” estaba representando el papel de opositor. Hoy está protagonizando otra película, y su rol esta vez es el de presidente de la nación, aliado y compañero de Cristiana Fernández de Kirchner, heroína de esta nueva saga. De la misma manera que vemos a Robert De Niro o a Al Pacino, alternar papeles donde personifican a individuos buenos o malos según sea el caso, o a Guillermo Franccella cambiar su habitual rol de comediante por el del inescrupuloso Arquímedes Puccio en la película “El Clan”, los candidatos se presentan ante nosotros como si se tratara de un kasting, donde una multitud de extras actuamos de pueblo. Un pueblo que elige democráticamente a un grupo de sujetos que prometen actuar de gobernantes. Por lo tanto, es lógico que sus discursos oscilen entre la izquierda, el centro o la derecha según lo requiera el papel y la película u obra que estén representando. Estos magníficos guiones cinematográficos, ficciones donde grandes actores, algunos de ellos absolutamente compenetrados con sus personajes, representan a individuos redentores o salvadores de la patria, nos conmueven porque la mayoría de nosotros prefiere los films con final feliz, donde el héroe vence al villano y el bien siempre triunfa sobre el mal. En nuestro país venimos viendo la misma película desde hace muchos años, no obstante, a pesar de que la mayoría de nosotros sabe que la realidad no se condice con el guion cinematográfico, igualmente volvemos a pagar la entrada, nos sentamos en la butaca, nos emocionamos, aplaudimos y volvemos a repetir la historia una y otra vez.

Sobre Erven Vigano

licenciado en Artes visuales. Publicista y profesor de Escuela de Arte Nº 2 - Mercedes B.

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